Diego Urdiales Hernández.
Arnedo (La Rioja), 31 de mayo de 1975.
Presentación ante el público: 19 de marzo de 1988, en Arnedo (La Rioja).
Presentación vestido de luces: 2 de octubre de 1988, en Arnedo (La Rioja).
Debut con picadores: 21 de marzo de 1992, en Arnedo (La Rioja).
Presentación en Madrid: 9 de marzo de 1997.
Alternativa: 15 de agosto de 1999, en Dax (Francia). Toros de Puerta Hermanos, con Paco Ojeda y Manuel Díaz, 'El Cordobés'.
Confirmación de alternativa: 8 de julio de 2001. Toros de Guardiola Fantoni, con Frascuelo y Jesús Pérez, 'El Madrileño'.

Aunque escribir no es lo mío, y por eso les pido perdón a todos ustedes, para intentar esbozar mi biografía tengo que remontarme a los primeros años de la década de los 70, cuando un señor llamado Ramiro Urdiales llegó al pueblecito riojano de Arnedo. Como miembro de la Compañía de Teatro Eslava, este señor viajaba prácticamente por toda España. Un día, llegó a ese pueblecito riojano, que ya empezaba a despuntar con su industria del calzado, conoció a una mujer llamada María Rosario Hernández... y ya se imaginarán.
Nuestro hombre se enamoró de Charo, abandonó la compañía de teatro y los viajes, se estableció en Arnedo y comenzó una nueva vida al lado de su esposa. El 31 de mayo se 1975 tuvieron a su primer hijo, al que llamaron Diego, y luego llegarían otros dos: Juan José y Rubén. Así es que soy el mayor de tres hermanos y pronto empezaría mi extraña vocación taurina.
Como es normal, mis padres me matricularon en un colegio, el de La Estación, y allí superaba sin pena ni gloria los cursos escolares, porque lo que de verdad me gustaba era el recreo para jugar al fútbol... Una tarde, yendo a hacer un encargo a mi abuela, pasé por la plaza de toros de mi pueblo, vi a unos chavales entrenando y me entró el toreo en el cuerpo. Es algo inexplicable, lo sé, pero a menudo pienso que el destino quiso que aquella tarde la puerta de la plaza de toros estuviera abierta.






Desde esa tarde, quise ser torero. Ingresé en la desaparecida Escuela Taurina de Arnedo, inaugurada por el maestro José Miguel Arroyo, 'Joselito', con 11 años. No dejaba de leer revistas taurinas y de ver vídeos de toros, estaba obsesionado por saber más de Rafael de Paula, Paco Camino, Capea, Curro Vázquez, Julio Robles, Ortega Cano.... Mis padres empezaron a temerse en serio que aquel juego para ellos se convirtiera en una realidad... como así fue.
Tras ser elegido el mejor alumno de mi promoción en la escuela, maté mi primer novillo el día de San José de 1988, en Arnedo y se lo brindé al maestro Joselito. Desde ese día me anuncié como Diego de Arnedo. En la misma plaza -para eso es mi pueblo- debuté vestido de luces, el 2 de octubre de ese mismo año. Desde esa tarde, los acontecimientos se sucedieron vertiginosamente.
Así es que el 21 de marzo de 1992 me decidí a debutar con picadores. Pero las cosas no marcharon como yo pensaba y, sobre todo, como yo deseaba. Las temporadas pasaban con la única posibilidad de torear en alguna de las novilladas de la Feria del Zapato de Oro, la de Arnedo, y en ocasiones la experiencia era amarga. Hubo temporadas en las que sólo toreé en ese ciclo y, aun así, corté tres orejas, como esa tarde de 1995... No me dieron el Zapato de Oro, pero yo sabía que tarde o temprano llegaría.


Y así fue. La temporada de 1996 no fue tan mala como las anteriores (12 novilladas y 19 orejas, a pesar del bautismo de sangre) y en 1997 logré torear 21 novilladas, corté 16 orejas, debuté en la plaza de Acho (Lima, Perú), volví a resultar herido, esta vez en Galapagar... Y llegó el 'zapato'. La tarde del 1 de octubre de 1998, diez años después de debutar vestido de luces, Arnedo se volcó con su torero y logré un triunfo (cuatro orejas) que me sirvió para ganar el Zapato de Oro. Por entonces ya era Diego Urdiales en los carteles. Ese año concluí con 21 novilladas y 26 orejas.
La temporada de 1999 la planeamos como la última etapa antes de alcanzar la primera cima de la carrera de un torero. Tras debutar en México (plazas de Morelia y Monterrey), toreé 8 novilladas y surgió la ocasión de tomar la alternativa en Dax (Francia), en una corrida en la que el maestro Paco Ojeda celebró sus 20 años de doctorado, y con Manuel Díaz, 'El Cordobés', como testigo. Aunque la tarde no salió como todos soñamos, recibir la alternativa de manos de semejante 'monstruo' fue para mí un sueño. A la alternativa llegué ese año con 8 novilladas toreadas. Poco después del doctorado triunfé en Alfaro (La Rioja).
A las pocas semanas, toreé en la desaparecida plaza de Logroño (La Manzanera) y conseguí ser el triunfador de la Feria, además de lograr el premio a la mejor estocada, tras desorejar a un buen toro de Manolo González el 26 de septiembre, ganando el capote de paseo que concede la Comunidad Autónoma de La Rioja. Así es que terminé mi primera 'temporada' como matador de toros con 3 corridas de toros y 4 orejas cortadas.
La temporada de 2000 podemos calificarla como de adecuación al toro. Todos los toreros queremos estar en las ferias, es cierto, pero también lo es que, con lo difícil que es conseguir que te anuncien, luego has de dar la talla. Así que no me arrepiento de ese año en el que si bien no toreé en ferias y plazas de categoría, conseguí de nuevo triunfar en Logroño y el premio a la mejor faena (mi peso en un vino excelente, Faustino I).
La temporada de 2001 se prometía halagüeña. Anunciado en Madrid antes de San Isidro, sabía que un triunfo me pondría en la misma feria y, de ahí, a los demás ciclos de España y Francia. La responsabilidad era mucha, pero sabía que podía ser mi año con un poco de suerte. Pero me partí un brazo en Astorga (León) y perdí la ocasión de confirmar la alternativa. Yo sabía que había perdido otras cosas, porque estaba dispuesto a entrar en San Isidro como fuera, pero como se dice en el toro, sería para bien.
Así es que, tras la convalecencia del brazo, me anunciaron para confirmar la alternativa en Madrid, el 8 de julio, con Frascuelo y El Madrileño en el cartel. Los de Guardiola Domínguez no salieron lo que se dice buenos y todavía me duele la paliza que me dieron ambos (fractura de varias costillas y esguince cervical, por ejemplo). Afortunadamente, no resulté herido, a pesar de las volteretas, y creo que dejé una buena sensación. Lo malo es que no hubo ocasión de cortar orejas. Después volvería a actuar en plazas como Barcelona (donde ya toreé el 10 de junio), Gerona o Logroño, la tarde de la inauguración de la nueva plaza de La Ribera, con Enrique Ponce y El Juli en el cartel... y el ruedo en un estado pésimo. Corté una oreja, en corrida televisada por La Primera, la primera oreja de la nueva plaza. No pude salir en hombros, que es lo que buscaba.
Una cornada que sufrí en agosto en Soto del Real (Madrid) me hizo arrastrar una lesión de ligamentos en la rodilla izquierda por la que casi me tuvieron que operar en invierno. Afortunadamente, con ejercicios y rehabilitación la cosa ha mejorado, pero el año 2001 no fue como esperaba por culpa de los percances, a pesar de superar la veintena de corridas de toros toreadas.

Durante la temporada 2002 sumé un total de 19 corridas de toros y tres festivales. La cornada que sufrí en Miguelturra (Ciudad Real), me impidió hacer el paseíllo en la Monumental de Barcelona y en Nava de la Asunción, pero afortunadamente actuar en la Feria de San Mateo de Logroño. Afronté este importante compromiso con una costilla rota, por lo que durante la tarde, con el esfuerzo realizado, los dolores fueron en aumento. Asún así, pude cuajar a uno de los dos toros de Victorino Martín que me tocaron en suerte y, aunque fallé con la espada, pude dejar un buen sabor de boca.

En 2003 toreé diecinueve corridas de toros y corté veinticuatro orejas. Entre esos festejos, me gustaría destacar mi actuación en la Monumental de Barcelona, una de las tardes en la que más a gusto me sentí ese año. Pero me supo a poco, porque no tuve mucha suerte en otras plazas importantes, como en la Feria de Logroño. Tampoco en 2004 logré el triunfo deseado en la feria de mi tierra, por mi fallo con la espada pero, tanto en esa temporada como en la de 2005 (donde volví a Las Ventas, sin suerte con los del Conde de la Maza), he conseguido madurar como torero. Las temporadas de 2006 y 2007 han sido escasas en contrataciones pero no me rindo y afronto 2008 con aires renovados tras el triunfo cosechado en la Feria de San Mateo de Logroño de 2007, con el indulto de un toro de Victorino Martín.