Domingo, 30 Junio 2013 06:15

Y EN SORIA LLEGÓ LA CORNADA

Fue en su primero, un ejemplar de Adolfo Martín de nombre Baratero, cárdeno entrepelado de 495 kilos, muy serio, con cuajo y demasiado reservón, Diego lo cuadró en la suerte natural, le echó la muleta a la cara pero el animal se fue directo al cuerpo, levantándolo dramáticamente con el pitón derecho, pero lo peor llegó apenas caer al suelo ya que de nuevo el toro hizo por él, cogiéndolo de manera escalofriante a la altura de la ingle de su pierna derecha y dejándolo prendido del pitón durante unos segundos interminables en los que los atisbos de tragedia se pasaron por la imaginación de todos y cuantos aficionados se encontraban en los tendidos.

Los toros hieren, es la otra cara de la fiesta y Diego iba herido. Rápidamente fue trasladado a la precaria enfermería de la Plaza de toros de Soria en la que se le detectaron dos cornadas en la zona inginal, en un principio las dos cornadas no afectaban óganos vitales, ni venas ni arterias ni causaba serios destrozos musculares, también se le detectó una herida en la zona interior del labio superior. Por suerte la cosa en principio parecía menos grave de lo esperado y se le trasladó  al Centro Hospitalario Santa Bárbara de Soria para su ingreso. Una vez en el hospital Diego volvió a ser operado ya que los doctores no se fiaban demasiado del primer pronóstico y querían descartar posibles nuevas trayectorias que por suerte no encontraron por lo que volvieron a colocar un nuevo drenaje en la herida de la ingle tras  limpiar la zona afectada. También se le realizaron varias pruebas radiológicas para estudiar la lesión del la boca y se le detectó un fuerte traumatismo en la mandíbula pendiente de  evolución y dos costillas rotas, como casi siempre que al torero de Arnedo le coge un "Albaserrada".

Diego consciente en todo momento, tanto en la enfermería de la plaza, como tras la operación del hospital, se mostró muy entero y con mucho ánimo, había estado muy firme con el complicado "Adolfo" que ya de salida le apuntó sus intenciones por el derecho pero al que le pudo en todo momento tanto con el capote como con la muleta en un inicio poderoso por bajo, después cuando la faena parecía que podía coger vuelo por el izquierdo, el toro echó el freno y no quiso pasar ni un solo viaje midiendo demasiado y sabiendo lo que se dejaba detrás, Diego volvió a la derecha para cuajar la mejor serie en redondo robándole los muletazos hasta lograr la ligazón. La faena estaba hecha y de nuevo se dobló con él para preparar la suerte suprema en la que sobrevino el percance.

Una vez pasado todo, herido, dolorido, magullado y postrado en la cama del Hospital Santa Bárbara, Diego comentaba la gran suerte que había tenido ya que por el sitio por el que entró el pitón se encuentran un montón de zonas críticas, safena, femoral... "Es casi un milagro que no haya tocado nada de eso" confesaba, y analizaba una y otra vez la faena a Baratero como si no hubiese ocurrido nada. "No me duelen las cornadas, me duele que haya gente que no quiera respetar la dignidad de los toreros" y al decir esto se le humedecían los ojos y se le hundía la voz en el pecho al torero  tras escapar casi milagrosamente de una tragedia  segura en la Plaza de Toros de Soria.

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